Tiempo

Nunca se perdió más tiempo en la historia

que cuando dictaron la siesta tan natural como una cena

que estar en reposo nos aviva, con un mundo lleno de moléculas

moléculas que no se cansan de avisar que la tierra reclama viveza

de esa que dan cuando uno quiere pensar

cuando las tardes se vuelven mañanas

y las noches se preocupan por que no encuentran paz.